
Desde su apertura en 2012, Quintonil buscó expresar en su arquitectura la filosofía culinaria del proyecto: una combinación de lo doméstico y lo elegante, lo cotidiano y lo sofisticado. El rediseño integró el salón principal y el patio mediante un acceso corredizo que genera una conexión fluida entre interior y exterior. La barra fue rediseñada, se renovaron los baños y se conservó el lambrín original de madera, contrastado con espejos, banca continua y mesas de diseño especial bajo una iluminación tenue. En el patio, muros de madera y paladio blanco, un muro vegetal y una pérgola ligera filtran la luz y modulan la atmósfera. Cada gesto arquitectónico refuerza el carácter íntimo y refinado del restaurante, contribuyendo a consolidar su prestigio internacional.






Fotografía
Jaime Navarro