
El makerspace para middle school de la American School Foundation transforma 1,200 m² en un laboratorio de aprendizaje donde la robótica, el arte y la experimentación conviven sin fronteras rígidas. El diseño reconoce que el aprendizaje sucede tanto en la acción individual como en el intercambio colectivo, creando un ambiente que invita a los estudiantes a explorar libremente su creatividad. La estrategia descansa en dos decisiones fundamentales: transparencia y adaptabilidad. Una envolvente de cristal abre el espacio hacia el campus, haciendo visible el proceso creativo. El mobiliario modular permite reconfigurar el espacio según cada actividad, acompañando la curiosidad de los estudiantes y fortaleciendo la interacción dentro de la comunidad educativa.







Fotografía
Camila Cossio