En 2016, como parte de 100 Resilient Cities una iniciativa de la Fundación Rockefeller la Ciudad de México fue seleccionada para desarrollar estrategias frente a amenazas como sismos, inundaciones y crisis sociales. En colaboración con CAPSUS, el proyecto aportó experiencia en gestión de emergencias y resiliencia urbana, reconociendo que una metrópoli de esta escala exige no solo soluciones técnicas, sino la capacidad de articular esfuerzos colectivos. El trabajo se centró en tres ejes: integración de tecnologías de respuesta rápida, sistemas de alerta temprana y protocolos de coordinación entre sectores, contribuyendo a sentar las bases del Plan de Resiliencia de la CDMX, presentado en 2017.



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